Al hablar de las TIC debemos tener en cuenta que no
solo forman parte de nuestra sociedad si no que se han convertido en un
elemento básico dentro de esta, por lo que podemos decir que nos encontramos
ante una época llamada “la sociedad de la información”.
Estas tecnologías nos ofrecen innumerables ventajas
como puede ser mejorar la eficacia laboral y personal, evitan que tengamos que
desplazarnos, nos permite estar en contacto con personas que se encuentran a
miles de kilómetros, facilitan el acceso a cantidades desmesuradas de
información…
Sin embargo a pesar de todas estas ventajas y otras
muchas más, las tecnologías de la información también generan grandes riesgos
como la violación de nuestra privacidad. En muchos casos nosotros somos
cómplices de estas violaciones, incluso los propios autores de ello.
Un ejemplo claro, son las redes sociales, que son
utilizadas por muchas personas de forma irresponsable ya que publican
contenidos de su vida personal de forma irracional. Esto implica que en
ocasiones podemos saber qué hace una persona, dónde y con quién en un momento
concreto.
En lo que se refiera a las redes sociales debemos
ser precavidos ante la publicación de imágenes o información sobre terceras
personas ya que si no tenemos su autorización podemos ser denunciados. No solo
en las redes sociales, también en blogs u otros espacios en los que manejamos información
de este tipo.
La problemática de la protección de datos en
internet es bastante grave y además desencadena en otras como estafa, acoso a
menores, etc.
Otro aspecto es la cantidad de información acerca de
nosotros mismos que consiguen las empresas mediante nuestro uso de las TIC.
Conocen gran parte de nuestros gustos y preferencias en función de las
exploraciones que realizamos en nuestros buscadores.
A pesar de esto, es necesario el uso de algunos
aspectos de nuestra información personal ya que sin ella muchos servicios de
los que disponemos no podrían funcionar. Por eso la ley reconoce a los
ciudadanos el derecho de saber por qué, para qué y cómo van a ser tratados esos
datos.
Como hemos dicho al principio de la reflexión, las
TIC acompañan al desarrollo de la sociedad por lo que las nuevas generaciones
han nacido con estas tecnologías, son nativos digitales.
Esto les favorece pero también les perjudica ya que
el uso inadecuado de estas puede acarrear consecuencias negativas muy graves, como
la pornografía infantil.
El control parental en este
aspecto es muy importante.
Cualquier entidad o institución que maneje datos de
menores o de cualquier persona en la red debe cumplir con la Ley Orgánica de
Protección de Datos.
Esta ley recoge una serie de derechos fundamentales
de los ciudadanos como el derecho a la información, derecho al acceso, derecho
de rectificación, derecho de cancelación, derecho de oposición, etc.
Cuando estos derechos se infringen o no se cumplen
podemos interponer una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos.
Aunque existan leyes que nos amparen nosotros mismos
somos los responsables del derecho a la protección de datos, depende de la
propia conducta. Por eso antes
de facilitar datos personales debemos leer bien la información sobre la
privacidad, aprender a configurar nuestro perfil en las redes social y asumir
los riesgos que implica la publicación de información personal en internet…
Por último, en el ámbito de los servicios sociales,
los trabajadores sociales manejamos información personal sobre los usuarios, información
que en algunos casos es muy sensible. Nuestros usuarios tienen derecho a
conocer la información que estamos recogiendo y el por qué de esta recogida
además de acceso a estos datos.
Podemos solicitar todos los datos que consideremos
pertinentes siempre que estén relacionados y sean necesarios para una buena intervención
social.
Al coordinar la intervención profesional con otros
profesionales debemos ser muy precavidos a la hora de enviar información personal
por correo electrónico, fax…
